
Después de la muerte de mi hermano, mi cuerpo seguía en marcha, pero yo no.
Iba al trabajo, hacía las tareas de casa, sonreía cuando tocaba… pero por dentro todo se había detenido.
No entendía por qué me costaba tanto concentrarme, por qué cualquier cosa me agotaba, o por qué me daban ganas de llorar sin motivo.Era como si mi mente estuviera llena de ruido y, al mismo tiempo, completamente vacía.
Al principio pensé que solo era cansancio, una etapa.Pero el cansancio pasa.Y lo que yo sentía no se iba con dormir más o con un café fuerte. ☕—
💔 El reflejo silencioso
Poco a poco empecé a darme cuenta de algo: mi interior se estaba reflejando fuera.
Mi habitación, que siempre había sido mi refugio, se convirtió en un pequeño caos.La ropa amontonada, cosas fuera de sitio, la sensación de que nada encajaba.
No era pereza. Era tristeza.Una tristeza que no encontraba palabras, así que se expresaba como podía: en el desorden, en el descuido, en la falta de ganas.
Cada vez que intentaba ordenar, algo dentro se resistía.Era como si guardar las cosas en su sitio fuera admitir que todo seguía igual, cuando para mí ya nada lo estaba.
🕯️ La tristeza no se disfraza
Yo siempre he sentido que la ropa cuenta cosas de una.Y en esos meses, la mía hablaba por mí: colores apagados, prendas sin combinar, cero intención.
Era mi forma inconsciente de decir “no estoy bien”, sin tener que explicarlo.
Hubo un día que me miré al espejo y no me reconocí.No por fuera, sino por dentro.Me vi vacía, sin esa energía que solía tener.Y me asustó, porque sentí que había perdido algo más que a mi hermano: había perdido una parte de mí.
—🌷 Entender sin juzgar
Con el tiempo entendí que no se trataba de ordenar el armario, sino de entender lo que ese desorden intentaba contarme.Que no era una cuestión de voluntad, sino de duelo.
A veces la vida se desordena por dentro, y el exterior solo lo refleja.
No hay que correr a ponerlo todo en su sitio:hay que escuchar qué parte de ti está pidiendo atención.
Y en ese proceso, descubrí que incluso el desorden puede ser un lenguaje.
Uno que dice:
“estoy triste, pero sigo aquí.”
—💭 Reflexión final
Hoy miro atrás y me doy cuenta de que aquel caos era parte de la sanación.No era desidia, era el alma intentando encontrar su lugar.
Aprender a no exigirme tanto fue el primer paso.
Permitirme estar mal sin sentirme culpable fue el segundo.
Porque a veces, el desorden no necesita una limpieza…sino un abrazo. 💖
—💬 Cuéntame en los comentarios:
👉 ¿Alguna vez has sentido que tu entorno reflejaba tu estado de ánimo?
👉 ¿Qué cosas te ayudaron a volver a poner orden, dentro o fuera?

