Hay historias que no se eligen, pero que te eligen a ti.
Historias que no estaban en tus planes, pero acaban definiendo quién eres y cómo miras la vida.
Esta es la mía.
No perfecta, no de película, pero real, llena de momentos buenos, otros muy duros, y de esos instantes que te obligan a parar, respirar y preguntarte:
“¿Y ahora qué hago con todo esto?”
Durante mucho tiempo fui esa mujer que seguía adelante sin mirar atrás.
Madre, esposa, trabajadora, ama de casa, con mil tareas y poco tiempo para mí.
Hasta que la vida —con su particular sentido del humor— decidió darme unas cuantas lecciones seguidas.
Y aunque no las pedí, hoy sé que cada una de ellas traía una llave escondida.
🌸 Aprender a contarme sin miedo
Durante años guardé muchas cosas en silencio.
Pensamientos, emociones, miedos, duelos, cambios…
Creía que hablar de ellos no servía de nada.
Pero con el tiempo entendí que ponerlo en palabras libera.
Escribir se convirtió en mi forma de ordenar el caos, de entenderme, de sanar.
Y en cada historia que comparto hay un pedacito de eso:
la mujer que cayó, que lloró, que dudó… pero también la que se levantó y siguió buscando respuestas.
No escribo desde la perfección, sino desde la experiencia.
Desde lo que viví, lo que sentí y lo que aprendí (a veces a base de golpes).
💭 Por qué cuento mi historia
Porque sé que no soy la única.
Todas, en algún momento, hemos pasado por un duelo, una pérdida, un cansancio que no se ve o una etapa en la que parece que la vida se desordena entera.
Y si algo he descubierto en mi camino es que contar lo vivido puede ser una llave para otros.
Una palabra puede encender una luz.
Una historia puede dar consuelo.
Un “a mí también me pasó” puede ser el comienzo de un nuevo comienzo.
🌷 Lo que encontrarás aquí
En esta parte del blog te abriré mi mundo más íntimo.
Te hablaré de las etapas que marcaron mi vida:
la pérdida de mi hermano, mi experiencia con la menopausia precoz, mi camino de salud, mis pequeñas batallas cotidianas y cómo aprendí a reconciliarme conmigo misma.
No son historias tristes, aunque nacen del dolor.
Son historias reales, llenas de vida, de aprendizajes y, sobre todo, de esperanza.
Porque aunque no podamos elegir lo que nos pasa, sí podemos elegir qué hacemos con ello.
🌼 Reflexión final
Si has llegado hasta aquí, gracias.
De verdad.
Quizá estés viviendo tu propia historia difícil, o simplemente necesites recordar que no estás sola.
Ojalá al leerme encuentres una palabra que te abrace, una frase que te inspire o una historia que te haga pensar:
“Si ella pudo, yo también.”
💬 Cuéntame en los comentarios:
👉 ¿Qué historia marcó un antes y un después en tu vida?
👉 ¿Qué aprendiste de ella?
Te leo con el corazón abierto. 💖
— Merce · MLLV
Mi Llave de Vida

