Hay pérdidas que no se pueden describir con palabras.
Solo se sienten, como un vacío en el pecho que no desaparece del todo.
Cuando mi hermano se fue, no solo perdí a una persona, perdí una parte de mí.
Esa parte que guarda los recuerdos compartidos, las bromas tontas, los silencios cómodos y la certeza de que, pase lo que pase, siempre estará ahí.
De repente, el mundo siguió igual, pero yo ya no era la misma.
Era como si me hubieran cambiado el alma de sitio.
💔 Lo que no se ve
El dolor de perder a un hermano tiene algo extraño:
no se nota por fuera, pero por dentro te rompe en mil pedazos.
Nadie te enseña qué hacer con esa mezcla de incredulidad, tristeza y rabia.
Lloras, te calmas, y al día siguiente vuelves a llorar.
El cuerpo sigue, pero la mente no entiende.
Te repiten que “la vida continúa” y que “el tiempo lo cura todo”.
Y tú asientes, porque no sabes qué decir,
pero por dentro piensas: “sí, pero no sin él.”
💭 El eco de las preguntas
Cuando pierdes a un hermano, no solo duele su ausencia.
Duelen las preguntas que se quedan sin respuesta.
¿Podría haber hecho más?
¿Le habré dicho lo suficiente lo que lo quería?
¿Entendió alguna vez lo importante que fue para mí?
La mente no deja de buscar explicaciones,
como si pudiera encontrar un motivo que le diera sentido al vacío.
Pero el duelo no se razona.
Se siente, se vive y, con el tiempo, se aprende a sostener.
🌙 La herida invisible
No hay manera de medir cuánto tarda el corazón en aceptar una pérdida.
Hay días en que parece que el dolor se calma,
y otros en los que cualquier detalle te devuelve al principio.
Una canción, una foto, una palabra…
y de pronto, esa herida invisible vuelve a sangrar.
Con el tiempo, entendí que no se trata de olvidar, sino de aprender a convivir con la ausencia.
De seguir adelante sin dejar de recordar.
Y aunque esa herida no desaparece, deja de doler con tanta fuerza.
Se vuelve parte de ti, una marca silenciosa que te acompaña.
🌷 Lo que me queda
Mi hermano ya no está, pero su presencia sigue viva en los recuerdos,
en las cosas que me enseñó sin saberlo,
en las risas que aún puedo oír si cierro los ojos.
A veces, cuando me descubro repitiendo alguna de sus frases, sonrío sin querer.
Y en ese momento sé que sigue conmigo,
no como antes, pero de otra forma: desde dentro.
💬 Cuéntame en los comentarios:
👉 ¿Has perdido alguna vez a alguien que era parte de ti?
👉 ¿Qué te ayudó a sobrellevar esa ausencia?
A veces compartir lo que duele es el primer paso para poder respirar de nuevo. 🌸

