Dejar morir quién fui para convertirme en quien soy
Hay una frase de Robin Sharma que me atravesó por dentro desde la primera vez que la leí:
Y no, no habla de desaparecer. Habla de evolucionar.
Durante mucho tiempo pensé que ser fiel a mí misma era mantenerme igual. Defender mis ideas. Sostener mis formas. Repetir lo que siempre me había funcionado.
Pero crecer me ha enseñado algo incómodo y liberador a la vez: ser fiel a mí misma no es quedarme igual. Es actualizarme.
Porque lo que fui ayer me sirvió. Me protegió. Me ayudó a sobrevivir momentos que parecían imposibles. Pero esa versión de mí tenía la información de ese momento, no la de ahora.
Y aquí está el error que creo que cometemos muchas personas: nos aferramos a la identidad que conocemos porque nos da seguridad. Nos quedamos en el “yo soy así”. Nos quedamos en el “siempre lo he hecho así”. Nos quedamos en lo que un día funcionó… aunque hoy ya no encaje.
Pero el aprendizaje del camino te obliga a cambiar. No puedes vivir con la mentalidad de los 30 cuando ya has atravesado los 40. No puedes reaccionar igual después de haber pasado por pérdidas, enfermedades, desafíos, maternidad, trabajo, decepciones y aprendizajes.
Es como querer que me siga quedando bien la ropa de hace veinte años… cuando ahora tengo otras curvas, otras cicatrices y, gracias a Dios, otra conciencia.
🌙 La Luna
Me invita a reflexionar: “Esto ya no va contigo.”
🌞 El Sol
Me impulsa a actuar: “Es momento de soltar.”
Y en medio aparece la llave.
Muchas veces en la vida vuelvo a cero. Cero certezas. Cero seguridad. Cero respuestas claras. Pero cada vez que tengo el valor de dejar morir una versión antigua de mí, aparece una llave nueva. Y esa llave abre posibilidades que antes ni siquiera podía imaginar.
Dejar morir quién fui no es traicionarme. Es honrar lo aprendido y dar espacio a lo que estoy lista para ser. Porque si me aferro a la versión antigua, me convierto en mi propio límite. Y yo no quiero ser mi límite.
Hoy entiendo que evolucionar no es perder identidad. Es ampliarla. Y quizá la verdadera pregunta no es quién fui… sino quién estoy lista para ser ahora.
Pausa para tu reflexión
¿A qué versión de ti misma te estás aferrando hoy que ya no te permite crecer?
